Te pasó a vos me pasó a mi

Muy generosamente mi amiga Divina Divine alias Moni Argento me cedió esta anécdota de una amiga de ella. Yo, jaja, lo denomino el Efecto yo-yo…….lo más triste es que el ego masculino está instalado de manera exacerbado en cada macho que una se cruza, te pasó a vos, me pasó a mí, y ahí va:
Una de mis amigas, que transita -arrastrándose entre espinas en su afán de dar amor- las penurias de la búsqueda de pareja a esta edad añeja, me cuenta su más reciente aventura.
Me relata una parte de la conversaciòn:
El señor en cuestión, mamífero, con escolaridad primaria y otras más acumuladas como capas de ceniza en Pompeya habla:
“- bla bla bla bla bla…porque yo… y yo, y a mi… y yo (etc.) – en un momento, como iluminado por una centella asiática se interrumpe histriónicamente y hace un gesto de seductor extraído del Manual del Playboy del año 60. Con la voz ronca le dice- Pero….. llevamos dos horas en este café y sólo he hablado de mi.
Mi amiga, en estado comatoso y babeando sobre el pocillo responde:
– mñ mñññ mmmñññ (mumullo de compromiso)
– Contame algo de vos… ¿qué pensaste cuando me conociste?
-mñmññññ la fruta que te fruteó mñmmmmñ (murmullo de agonía)”
Luego del relato me dice “kilòmetros de citas malogradas no han logrado derrotar mi esperanza”. Es como Nicolino.

Por :  Divina Divine, alias Moni Argento

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