Día de la Madre “El amor se multiplica cuando se comparte”

En este Día de la Madre quiero compartir la historia de mi amiga ultra Divina Divine Gabriela Catallini, alias Cata. Médica Oftalmóloga, legista, pero sobre todo madre de 6 hijos.
Dos de ellos, hijos de su marido. Eduardo, ya viudo conoció a Cata, flechazo, y sin dudarlo compartió la crianza de sus chicos de 13 y 10 años con ella. Tuvieron 4 hijos más. Como si esto fuera poco, una vez crecidos, se compremetieron con ser familia solidaria de “Estrella del Mañana”. Una Asociación Civil sin fines de lucro cuyo objetivo es brindar hogares solidarios a niños y niñas de 0 a 5 años que, por distintos motivos, han debido ser separados de su familia de origen. Es también una alternativa para que estos niños y niñas no sean alojados en instituciones y gocen de una relación personal. El proceso de acogimiento es siempre transitorio y temporal. Trabaja de forma independiente dentro del marco de un convenio con la Secretaria de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires. Con el lema “Creemos que el amor se multiplica cuando se comparte”

Este es el testimonio de esta Divina Divine, quien acogió a mellizos durante casi un año hasta que les encontraron un hogar:
“Y un día llegaron a nuestras vidas dos pollitos mojados que no sabían “ tirar los brazos” porque nadie los abrazaba. Así emprendimos esta aventura que nos cambiaría como personas y como familia.
De golpe volvieron las noches sin dormir, los llantos, los mocos y los pañales. Los mimos y abrazos eternos. Aparecieron esos brazos levantados al cielo en busca de lo que ahora sabían que tendrían: brazos dispuestos a levantarlos, abrazarlos, contenerlos y amarlos incondicionalmente.
Esos pollitos mojados se convirtieron en dos demonios de Tasmania a fuerza de Amor, revolcadas con adolescentes, pelos y lamidas de tres enormes perros que los inmunizaron contra el dolor del pasado.
Hubo que trabar puertas, tapas de inodoros y cajones para verlos y acompañarlos a disfrutar la vida. Creíamos que en nuestra ruidosa casa de familia numerosa no podía haber más música. Pero la de sus risas llenó los pocos momentos de calma y enriqueció el resto.
El mejor de los finales llegó. Había papás que los estaban esperando y deseando hacía mucho. La sensación de la tarea cumplida y la felicidad de saber que ya tenían un futuro le ganaron a la nostalgia de no tenerlos en el día a día.
Les enseñamos a gatear, a pararse, a nadar abajo del agua, a caminar, algunas palabras, a sacarse los mocos y a escupir (los adolescentes se ocuparon). Pero sobre todo les enseñamos a Amar y Dejarse Amar. Ese es nuestro mejor legado.
Ellos, sin saberlo, nos hicieron mejores personas.
Vale la pena….
Por Gabriela Catallini

Gracias Cata en nombre de esos niños sin madre, en nombre de esta sociedad que debe concientizarse áun más con esta problemática, no miremos al costado, sumemos, comprometiéndonos con esta causa.
Hijos no sólo son los que crecen en nuestro vientre.
Feliz día de la madre, a todos los que desparraman amor hacia los niños, sean sus hijos o no !! Esta historia me recuerda que la vida es bella.

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